6 de noviembre de 2011

Amor-odio-amor-odio.. to be continued.

Otro día más, lo ves, lo sigues queriendo. Tu corazón te obliga tu cerebro te lo prohíbe. Estás con él, sigue siendo el chico más guapo del mundo, el único que te saca una sonrisa y que te llena el estómago de mariposas. Al cabo de un rato, algo te dice que no, que ya basta, que tontea con otras chicas, que simplemente es un niño que no sabe lo que quiere y no merece la pena, que no volverás a llamarlo ni tampoco a saludarle de forma cariñosa, amigos y punto. En ese momento para colmo él te dice lo guapa que es otra chica con lo que acaba hundiéndote y decidiendo al fin que se terminó. Pero es que eso no se puede terminar, ese amor que se tiene no se deshace como el caramelo que te tomas para la tos, no se esfuma como la espuma del mar, ese amor perdura y por muy malo que sea contigo, por muchas cosas que te diga, lo sigues queriendo. Y te vuelven a salir las ganas de hacerle cariñitos, reñir como niños pequeños y hacer guerras de cosquillas. La rutina vuelve y ese amor odio sigue, porque tan solo hay un pequeño paso que los separa, aunque el odio solo viene cuando realmente existe un gran amor.